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Tú la llevas

Tú la llevas Tú la llevas Técnica mixta sobre tabla. 40 × 50 cm. 2025. La imagen parte del perfil de la Venus Itálica de Canova, pero aparece interferida por capas de pintura, papel y gasa. La figura clásica queda parcialmente velada, reducida a trazo y punteado. La frase “Tú la llevas” , tomada de un juego de persecución infantil, introduce un desplazamiento de roles. La obra sitúa la imagen en ese tránsito: entre mostrarse y retirarse, entre mirar y quedar expuesto. El rostro aparece trazado con línea mínima y punteado, apenas afirmado. No se impone: se deja ver. Su presencia es interrumpida por el propio soporte, atravesada por materiales que no ilustran, sino que interfieren. El cuerpo no se presenta como totalidad, sino como fragmento vulnerable a la superposición. Ser visible implica asumir una carga. Ser oculto, también.

Rectángulo azul.

RECTÁNGULO AZUL Técnica mixta sobre madera en bastidor. Óleo y acrílico. 40 × 40 cm. 2025. Rectángulo azul. Diorama de las nubes. Soy agua y soy sed. La obra se articula a partir de una forma contenida: un cielo recortado, aislado del espacio que lo rodea. El azul no se expande; queda delimitado, convertido en fragmento. No es horizonte ni promesa, sino imagen retenida, casi archivada. El fondo rojo introduce una tensión física y perceptiva. No actúa como atmósfera, sino como campo activo: una superficie densa, erosionada, que sugiere cartografía sin territorio reconocible. La pintura no describe un lugar; plantea una fricción entre lo que se desea y lo que se contiene. Detalle del cielo Detalle del fondo de óleo rojo. Detalle de las letras metálicas. La palabra Anemoia , construida en letras metálicas, no define ni explica. Se presenta como objeto: pesa, se fija, interrumpe la lectura de la imagen. El lenguaje pierde su función tra...

Mujer y flores

Códigos de la memoria , Códigos de la memoria Técnica mixta sobre tabla de pino. 30 × 60 cm. Un rostro femenino emerge de un campo de capas donde se mezclan pintura punteada, motivos florales y un fragmento de tela estampada. Las dimorfotecas —flores del jardín personal de la artista— introducen un registro botánico íntimo que se entrelaza con la construcción del rostro. El punteado cromático organiza la imagen como una trama de aparición gradual: la figura se recompone a distancia, entre vibración pictórica y lógica fragmentaria. El fragmento textil, incorporado al soporte, introduce una huella material ligada a la memoria cotidiana. La imagen se construye así como un sistema de estratos donde rostro, tejido y vegetal comparten un mismo campo de memoria. La obra se lee como un tejido punteado donde convergen la naturaleza, la memoria y el cuerpo

Habito el jardín de un mirlo II.

Habito el jardín de un mirlo. Ficha técnica: Técnica mixta sobre madera. Acrílico, collage, lápices de creta. Dimensiones: 25 × 50 cm. Año: 2025. La obra se construye sobre la superposición de tres formas centrales: un cuadrado rojo de contorno definido, un semicírculo amarillo y una silueta orgánica azul. Estos volúmenes compositivos establecen un diálogo formal: las geometrías rígidas del cuadrado y del semicírculo remiten a estructuras constructivas conocidas, mientras que la forma azul introduce una irregularidad inspirada en motivos naturales. La yuxtaposición de formas geométricas y orgánicas genera una tensión entre abstracción y alusión figurativa, sugiriendo un espacio pictórico donde la percepción del color y la forma invita a repensar la frontera entre lo artificial y lo natural. Detrás de este entramado destaca un fondo texturado que evoca un paisaje de aire clásico, inspirado en un grabado de Rembrandt. Las líneas finas y los contrastes de clarosc...

Obra anterior al 2000

Serie “El Cardenal”, 1989 La serie, El Cardenal, aborda la imagen como territorio de poder y de imposición simbólica. La figuración aparece fragmentada y velada, privada de estabilidad y de cualquier pretensión de autoridad visual. Rostros y cuerpos no se ofrecen como representación, sino como superficies intervenidas. El gesto rojo, utilizado de forma reiterada y consciente, funciona como seña simbólica de identidad. No es un recurso expresionista ni ornamental, sino una inscripción que interrumpe la imagen y la señala, estableciendo una tensión entre apropiación, censura y persistencia. La figura no desaparece, pero queda marcada y cuestionada. La técnica mixta responde a una necesidad conceptual: fracturar la imagen para evidenciar sus mecanismos de construcción y control, negando la posibilidad de una lectura cerrada o definitiva. Tras la mirada de Sherrie Levine, 1989 Serie El Cardenal · Técnica mixta sobre bastidor. La obra establece un diálogo crítico con las estrategias de ap...